Cada acto de Teresita es el magisterio de Jesus... eso es su vida, su libro!..
Y no una autobiografia. Teresita es la realidad docente y vivencial
que ilumina los oscuros rincones de la vida humana.



sábado, 18 de septiembre de 2010


Pasado el «huracán de gloria» que envolvió a Teresa del Niño Jesús en torno a su canonización y a sus numerosos patronatos, en especial el de las misiones, su culto y su devoción han quedado consolidados y remansados con el tiempo, de modo que hoy es una de las santas más conocidas y populares de la cristiandad. Su imagen, en altar o en repisa, está presente en numerosos templos, especialmente en Europa, América y lugares de misión. Su efigie está mundialmente difundida. Hasta la filatelia y la cinematografía se han ocupado de difundir su faz, su nombre y su mundo.

Sobre todo se ha dilatado y profundizado su influjo en el área del pensamiento y en los dominios de la teología y de la espiritualidad. Es universal su magisterio espiritual como lo ponen de manifiesto sus escritos esparcidos por todo el mundo en continuas ediciones y traducciones a todas las lenguas. Pasado el vendaval del impacto inicial quedan los valores supremos. Sólo los genios superan la hecatombe de la historia. Teresa de Lisieux figura entre los más conspicuos.

Como un hecho constatado por la experiencia general, es reconocida su influencia en la espiritualidad de nuestro tiempo, como la primavera de «un renacimiento espiritual». Esto se ha puesto de relieve últimamente en la relación que se ha hecho de Santa Teresita con la mente, el espíritu y la letra del concilio Vaticano II desde que se la ha considerado como precursora y profetisa del mismo (Sainte Thérèse de I'Enfant-Jésus et I'Eglise du Vatican II, por Thomas Lombard, en Vie Thérésienne, julio, 1970, 135-151).


PP. Tomás Alvarez y Vicente Martínez Blat, ocd.(diccionario de Santa Teresita)

martes, 7 de septiembre de 2010

Infancia espiritual...


Al releer los documentos papales en las virtudes de Teresa, ciertas características se destacan. Se puede llamar correctamente las cualidades distintivas de la infancia espiritual, que se recomienda a los fieles a imitar. Así, la infancia espiritual:

-No sabe nada de orgullo espiritual. Nunca glorias en cualquiera de sus gracias que recibe de Dios, pero reconoce como regalo de su amor puro.

-Consciente de que los medios naturales no pueden alcanzar la santidad. Sin la oración, los sacramentos, y la cooperación con las gracias recibidas, la santidad es un espejismo.

-No tiene ilusiones de autosuficiencia en peligro y la tentación. petición inmediata para la ayuda divina es la única garantía de poder superar las oleadas de pasión o de las instigaciones del maligno.

-Presupone una fe viva en la existencia de Dios. De hecho, como una persona crece en la infancia espiritual, hay una aguda conciencia de la presencia de Dios en todo lo que uno toca la vida.

-Tiene una confianza práctica en el poder y misericordia de Dios. Así pues, la virtud de la esperanza se vuelve tan fuerte que no importa lo humanamente imposible el camino futuro parece, hay una confianza tranquila que Dios proveerá cuidado amoroso.

-Ha recurrir confiadamente a la Providencia Divina. Se ve la mano de Dios detrás de cada sucediendo llamada, y cree que no hay tal cosa como azar.

Hardon Padre, S.J. es el editor ejecutivo de La fe católica revista

miércoles, 25 de agosto de 2010


Teresa captó el espíritu de la Iglesia, aprendió a vivir sus fiestas y convertirse en un miembro activo de su Cuerpo, ella podía atribuir estos avances en gran medida a la práctica piadosa que prevaleció en su casa, de celebrar el día con lecturas de un libro instructivo conocido como el Año Litúrgico. Sentada en las rodillas de su padre, ella bebía en cada sílaba que cayó de los labios del lector, que solía ser su hermana mayor, Marie.

sábado, 7 de agosto de 2010


Al penetrar en la vida de Sta. Teresita; en su amado Carmelo, sus compañeras, su Francia natal y todo lo que hace al entorno de esta nueva doctora de la Iglesia, nos invade una gran alegría. Al dar una mirada rápida a todo el entorno, se dibuja en nuestro rostro una leve sonrisa; nada de todo lo encontrado explica el fenómeno desatado por Teresa. Como dice Péguy:"si se viese el inicio de tus santos, si se viese brotar el inicio del reino de tus santos".

Autor: Diacono Jorge Novoa

domingo, 25 de julio de 2010

“Mi camino es seguro”


La enigmática expresión “mi Camino es seguro y no me equivoqué siguiéndolo”, pronunciada al final de la aparición que tuvo lugar en el monasterio de Carmelitas Descalzas de Gallipoli la noche del 16 de enero de 1910, aludía al “Caminito de Infancia Espiritual” de santa Teresita.

En un primer momento, las propias carmelitas no pudieron comprender el significado de aquella afirmación salida de la boca de una joven carmelita fallecida apenas hacía 13 años en un lejano monasterio de la Normandía francesa, en Lisieux, y que significaba la “confirmación de su Caminito de Infancia Espiritual”.

La Madre Carmela, priora del monasterio en aquel momento y testigo de la aparición, relató el evento milagroso que fue documentado en el proceso de beatificación de la “santa más grande de los tiempos modernos”


miércoles, 14 de julio de 2010


Pasado el «huracán de gloria» que envolvió a Teresa del Niño Jesús en torno a su canonización y a sus numerosos patronatos, en especial el de las misiones, su culto y su devoción han quedado consolidados y remansados con el tiempo, de modo que hoy es una de las santas más conocidas y populares de la cristiandad. Su imagen, en altar o en repisa, está presente en numerosos templos, especialmente en Europa, América y lugares de misión. Su efigie está mundialmente difundida. Hasta la filatelia y la cinematografía se han ocupado de difundir su faz, su nombre y su mundo.

Sobre todo se ha dilatado y profundizado su influjo en el área del pensamiento y en los dominios de la teología y de la espiritualidad. Es universal su magisterio espiritual como lo ponen de manifiesto sus escritos esparcidos por todo el mundo en continuas ediciones y traducciones a todas las lenguas.


PP. Tomás Alvarez y Vicente Martínez Blat, ocd.

sábado, 3 de julio de 2010


Para Teresa, la infancia era una tierra de juguetes, una tierra de hadas, un campo de juego, como lo es para todo joven normal y corriente. El visitante de hoy en Lisieux puede ver los objetos que fueron muy utilizados por la pequeña flor en ese sagrado y sencillo a través de su niñez temprana. Su tablero de ajedrez, su conjunto de platos en miniatura, su pequeña muñeca de la cama éstos y otros son cuidadosamente preservados detrás de una gran ventana de vidrio en el relicario del convento, donde mantuvo su sencillez y su inocencia a la respiración de su morir.